La Política sin Políticos
Martes, 22 Junio 2021

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Por: José Francisco Peña Guaba

 

En este nuevo mundo light se quiere reconstruir un nuevo ciudadano que tenga nuevos hábitos de vida y de consumo, por eso se auspicia una vida sin valores, comidas sin calorías,postres sin azúcar, chicharrones sin grasa, lecturas sin aprendizaje, bebidas sin alcohol, derechos sin deberes, café sin cafeína; y claro también política sin políticos. 

Se lucha contra todo lo tradicional y los nuevos paradigmas solo buscan que todo sea diferente sin sentarnos a pensar que muchas de las cosas del pasado pudieron ser mejores que las de hoy, esta nueva generación idiotizada por una tecnología deshumanizada  nos ha encerrado en nuestros propios mundos, en donde nuestras prioridades egoístas nos separan hasta de nuestras propias  familias.

En esa búsqueda incesante de todo lo diferente se aspira a estructurar una sociedad libre de los partidos políticos, organizaciones responsables al  pensar, de muchos de todos los males de la República. Creo que en parte los que así piensan tienen alguna  razón,  ¿solo que por  quién lo cambiaríamos? ¿Por los representantes de la sociedad civil?, que casi siempre de élite, no representa a ningún sector específico de la población ni establecen vínculos reales con los electores ¿o lo cambiamos por los gremios empresariales? , esos mismos que sin mea culpa alguna de manera agiotista y desconsiderada le suben indiscriminadamente los artículos de primera necesidad al pueblo cada día.

 ¿A quién le entregamos la dirección política del país? a los oportunistas o lobbistas que solo aprovechan la ocasión o el momento para que en alevosa acechanza asaltar los cargos públicos y hacerse de los dineros de los contribuyentes en pingües negocios que hacen con los gobiernos.

A los políticos de oficio  se nos acusa de todo, y en una campaña feroz las bocinas de la  “opacidad civil “quieren sindicar a los cuadros políticos como los  beneficiarios de las fortunas de la corrupción, pero qué bueno que se hable de corrupción porque aquí precisamente  en las dos operaciones que se han realizado de los casos “antipulpo” y “coral” hay de todo menos un autentico dirigente político, ¡¡¡porque hasta supuestos pastores existen en la lista!!!

Los verdaderos políticos son los dirigentes de los partidos políticos, no  los enganchados que se enrolan en la actividad solo para conseguir cargos, pero que nunca han hecho vida orgánica en los mismos, les demostraré que la verdadera clase política está afuera de los espacios de participación real del poder, desde hace varios años, en este decálogo del oportunismo, veamos que no son  los dirigentes los  beneficiarios de los gobiernos, de los negocios  y de los puestos electivos:

La dirigencia partidaria es la que opera una organización política, la que se sacrifica, la que invierte lo poco que tiene, la que le dedica años, la que arma las estructuras electorales, la que participa en cientos de reuniones, la que coordina las actividades, la que realiza hasta el pegado de afiches, y sobre todo la que se mantiene incólume apoyando bajo viento y marea a los  candidatos  de sus  partidos y que  desde hace tiempo más del 70% de éstos solo “huelen donde otros guisan”.

Quiénes son los que asumen los peligros, los que se enfrentan a los adversarios, los que activan diariamente trabajando para que su partido triunfe, los que representan a los partidos en las mesas electorales, y los que coordinan los recintos para garantizar el voto de la ciudadanía en favor de su organización por que  los empresarios nunca realizan esa labor ni la sociedad civil tan poco y a los popís los  padres no les permiten que sus hijos se jueguen la vida por política, porque está claro que ¡ al muerto de campaña no  lo paga nadie!.

Cuando llegan los gobiernos, como a nosotros  que nos toco trabajar en el año 1982 con Salvador, nos pusieron a recoger  los benditos “currículums ” que es la forma más elegantemente aviesa de decirle a un dirigente, que después que usted lo dio todo por su partido o el candidato “no califica para el puesto”, descartarlo  después que el compañero trabajó para que el partido logrará el triunfo para qué , entonces lo disfrute el que poco hizo o cómo en muchos casos el que no hizo nada “pero que si califica”. Este es el mecanismo más sinuoso para desconocer el valor al esfuerzo ajeno.

Los políticos de oficio en los últimos años hemos perdido espacios ante el avance arrollador del oportunismo, las agrupaciones sociales y el popismo. Los gobiernos entregados al populismo digital para evitar críticas en las redes sociales  prefieren a los de los sectores antes mencionados que a los dirigentes partidarios, por eso estos inorgánicos ciudadanos se han ido adueñando de  los cargos gubernamentales y también de las altas cortes, que se presine el que consiga un decreto de importancia teniendo  como oficio: dirigente político

En este proceso involutivo también las candidaturas se la llevan los que no son  políticos, la primera razón, porque no tienen  recursos para financiar la campaña, ni para comprarle la buena voluntad de sus propios compañeros de partido en las primarias, que venden en su mayoría su apoyo al mejor postor, tonto todavía es aquel dirigente que creyéndose un líder va a competir con Don dinero en un proceso interno porque verá como paulatinamente sus amigos lo irán abandonando para estar donde hay “grasa o logística”  como en términos electorales se le llama a los recursos económicos.

La dirigencia política está afuera también de los negocios gubernamentales, porque no son proveedores ni contratistas del Estado, eso es privativo de empresarios, lobbistas y constructores, los  verdaderos dueños de las fortunas de la corrupción, es muy difícil ver que se le asigne a un cuadro político para su particular  beneficio una jugosa contrata o una millonaria orden de compras, porque los anónimos oportunistas son los propietarios de las grandes transacciones gubernamentales, ¡no lo duden!

¿Los empleos de calidad son de los dirigentes políticos? Nada más incierto, hoy compiten con todos los sectores antes mencionados pero también con los de confianza del incumbente, los familiares, los amigos, los compadres y nunca pueden faltar las amantes, que son las que se llevan casi siempre los mejores cargos de la institución que dirigen ¡¿cómo competir con ellas?!

Somos los políticos de oficio “los incómodos adornos que nadie sabe dónde poner” hasta que se inventan un cargo rimbombante que nos es  mas que  un  puesto sin función alguna, casi siempre sin oficina y muy probablemente sin asignación de  vehículo, porque los incumbentes no lo quieren en las instituciones y los convierten en botellas, con tal de tenerlos lejos de donde se toman decisiones.

Las autoridades de los partidos y los coordinadores de campaña locales ven en los últimos tiempos como se le irrespeta su autoridad y su trabajo,  porque ser   representantes de los organismos oficiales  provinciales “tienen que poseer determinado perfil” o ahora también cumplir con  la famosa cuota femenina, que más de las veces se le terminan asignando  a las hermanas y esposas de los dirigentes, porque en muchos casos no se tienen las compañeras con el nivel ni el mérito necesario frente a otros muchos compañeros que se ganaron  con  sudor y esfuerzo su  posición.

Cuando un cuadro político nombrado  comete un desliz le pasan “la mocha de inmediato”, cuando es un sangre azul “a ese no”, los serios son los de la sociedad civil y los empresarios, mas los  ladrones son siempre  los políticos, lo grande es que quien tiene más capacidad, relaciones e intenciones de llevarse lo ajeno es quien no tiene compromiso alguno con  nadie, a lo sumo con su propio intereses o bolsillo.

La política sin políticos es ya una realidad que va creciendo galopantemente  en todo el país. Los cuadros políticos trabajan para que otros tengan los cargos, las candidaturas y los negocios; pero  es a ellos  que se le acusa diaria y permanentemente por todos los males de nación. Es cierto que en la clase política,  no somos “una monjita de la caridad” pero tampoco  somos los dueños de las inmensas fortunas que  ha  dejado  la   corrupción en el país. 

Harán mil operaciones anticorrupción ¡y qué bueno que así sea! para que cada quien sea responsable por sus hechos, apoyamos la cruzada moralizadora del Presidente Abinader, pero mientras más se abra la caja de Pandora de la corrupción, veremos a muchos que sin vínculos reales con los partidos son los grandes beneficiarios de la misma.

Lo peor es que los políticos de oficio  seguiremos siendo tontos útiles, de los que tienen el dominio económico y no seremos capaces de defender con gallardía lo que mucho no ha costado, ni siquiera nuestra propia honra porque le  han hecho creer a la población que nosotros somos los corruptos y los demás los “ mansos corderitos”,  la clase política no  tendrá opción que despertar y con ello los 27 partidos reconocidos con que contamos sino se hará una  realidad  definitiva “La Política sin Políticos”. Termino esta reflexión con una frase de Paulo Coelho que dice: “La peor parte de una sociedad manipulada por política, es ver a pobres defendiendo a ricos culpables de su pobreza”

 

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